Me llamo Mounia Chentouf Bennassar, pero no te preocupes si no sabes pronunciarlo bien: se dice Munia Shenchuf Ben-nasar. Sí, puede que suene exótico, complicado y un poco como si estuvieras lanzando un hechizo de Harry Potter, pero es lo que tiene cuando tus raíces son marroquíes y naces en Toledo. Con que me digan "Munia" ya me doy por satisfecha, mis apellidos son de decoración.
Nací un 2 de agosto de 2004 en Toledo y me he criado saltando de pueblo en pueblo por la provincia: Olías del Rey, Esquivias y, finalmente, Illescas, que ya casi tiene categoría de ciudad, pero sigue oliendo a pueblo en verano.
Desde siempre he querido ser profe (sí, de esas que usan colores para corregir, ponen sellos de caritas y tienen frases motivadoras en pegatinas). Pero el destino, los plazos de matrícula y un leve exceso de confianza me hicieron acabar en mi plan B: una carrera de ciencias en madrid y después hacer el máster de educación, porque "bueno, total, hice bachillerato científico, qué tan difícil puede ser la carrera, ¿no?". Spoiler: sí que lo fue. Intenté hacer ingeniería agrícola, pero resultó ser más difícil que pronunciar mi nombre. Así que decidí ser honesta conmigo misma (y con mis neuronas) y cambiarme al año siguiente a Magisterio en Toledo. Esta vez, con alarmas puestas y todo.
¿Mis hobbies? Me encanta leer, la moda, hacerme fotos, escuchar música, dormir y estar sola (esto último no es triste, es paz mental). Y sí, también me gustan las cosas raras, como el helado con sabor a pasta de dientes, también conocido como helado de menta. Llámalo valentía o falta de papilas gustativas. También sobrevivo a base de café.
Si has llegado hasta aquí, gracias. Y si encima te caigo bien, doble gracias. :)))
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